El Cultural de El Mundo saca en portada a
Virginia Woolf con la excusa de la publicación por Lumen de un volumen de prosas (así lo llama la reseña) sobre la ciudad de Londres. Bienvenidos sean todos los intentos de sacar a la luz, por enésima vez, a la escritora más importante del siglo XX. Pero yo me pregunto: ¿no sería más interesante sacar del limbo de los libros agotados tantos textos woolfianos que la propia Lumen no se preocupa de reeditar?
Si tenemos en cuenta que obras tan importantes en la trayectoria de la gran
Virginia, como
Los años (
The Years),
Entre actos (
Between Acts) o
Noche y día (
Night and Day) son inencontrables cuando se editaron hace poco más de diez años, ¿por qué no se hace una operación de rescate y algún editor avispado saca una auténtica biblioteca VW? Urge la iniciativa y Lumen tiene todas las cartas para hacerlo. A ver si ahora con el éxito mediático que ha tenido la melodramática novela-film
Las horas tenemos algo de suerte los seguidores de Virginia y se pone fin a este agujero negro. De todos modos no todo son quejas: Siruela mantiene en catálogo los diarios woolfianos de 1925 a 1930 y RBA ha sacado en una colección de quiosco muy barata y bien presentada la biografía que el sobrinísimo
Quentin Bell hizo de su tía y que abrió las puertas de la crítica universitaria inglesa al vendaval
Virginia.
En cualquier caso, ya está bien de tanto hacer negocio con el año santo del manchego (que acaba uno harto de las miles de ediciones cervantinas que invaden las librerías).
Menos Quijotes y más Orlandos.