
Hay autores que van desparramando sus credenciales como quien enseña el pedigree de su caniche. Los hay que no necesitan hacerlo, porque son maestros en borrar las huellas tras su paso. Pero hay un tercer grupo que no sólo no tienen problema en reconocer su dependencia de lo que les ha precedido, es que además lo hacen con la modestia del buen discípulo (y del mejor maestro). Eso es
Haruki Murakami, un maestro estupendo con la sombra de un discípulo aplicado.
Norwegian Wood está construida como la perfecta novela que es, con un equilibrio magistral entre trama y ambientación, con un juego de personajes que se contrabalancean entre sí como pesas de una romana exactísima. Hay pistas tramposas como las referencias continuas a
El gran Gatsby o
La montaña mágica. Pero sólo son eso, trampas para que caigamos con alegría. Sencillamente,
chapeau!
PS.- ¿Quién habrá sido el lumbrera que habrá querido endosarnos el pseudotítulo de
Tokyo Blues, punto negativo para Tusquets?
PS02.- ¿Quién será el alma cándida (¿el mismo lumbrera de antes?) que diseña las portadas en Tusquets? Es tan fea la que han elegido que he preferido colgar aquí una versión extranjera. Por cierto que pasó igual con el
Pastoralia de
George Saunders: la edición de DeBolsillo era para echarse a llorar. Colgué la original norteamericana.